![]() |
| FOTO // El Loco trabajando afuera del Colegio Inmaculada Concepción de la Banda del Río Salí. |
Quizá la sociedad tenga una mirada hacia la vida del futbolista; que "no es un trabajo porque hace lo que le gusta y le pagan por hacer eso". Para este muchacho la realidad es totalmente distinta a todo lo evidenciado y va mucho más allá del campo juego.
Con 21 años el "Loco Gati", como le dicen en la cancha, es uno de baluartes del equipo y demostró que tiene pasta para quedarse con el arco de San Juan, así como también mantener a su familia en "sus tiempos libres".
Se levanta a las a las 5 de la mañana a cargar la conservadora para empezar el día -largo, por cierto- luego parte a los establecimiento escolares y no es precisamente para ir a estudiar. "Vivo con mi mujer en la casa de mi suegra, esto es de ella. Yo trabajo para ella y para darle todo a mi familia, tengo dos hijas", sostiene Roldán.
Él, pechando el carrito al lado de su señora, pasan la mañana en las escuelas. Después van a comprar golosinas faltantes y al mediodía, "la salida", otra vez lo mismo. Llega la tarde y es la hora de entrenar (sí, al fín tocar una pelota en todo el día, para un futbolista ¿Loco no?). "Entreno a la tarde un poco más de dos horas y tengo que pedir permiso en el club para venir a vender acá. La dirigencia y el cuerpo técnico ya saben como es mi situación", dice Gati, que sale de entrenar y va, de inmediato en su moto, hasta el puesto.
Roldan, quien pasó por seleccionados tucumanos de Futsal, cuanta como llegó hasta al Santo del Éste: "Empecé de chico jugando en Concepción de la Banda. A los 18 dejé el fútbol para ir a trabajar. El año pasado vine a San Juan. Gracias a Dios hoy me toca ser titular".
"Sueño con seguir avanzando en el fútbol, pienso que soy joven y puedo dar mucho más", dijo sobre sus metas.
![]() |
| FOTO // Cancha de All Boys, en el partido Atlético - San Juan por la Liga Tucumana. |
El Loco Gati remarcó como son sus fines de semana cuando no hay partidos y cuando hay, también: "Salgo en la bicicleta a vender helados en el verano y manzanitas para el invierno. Hay que rebuscársela, como quien dice".
Así concluye una particular historia, de un pibe humilde que, seguramente, le ofrecieron muchas cosas malas en su vida pero él optó estar acá: en el arco del Club Atlético San Juan; trabajando todos los días -todo el día- por y para su familia. Y esto no le impide soñar a lo grande.


Excelente bro. Siga así. Saludos.
ResponderEliminar